Descubrir horizontes posibles

Por: Carlos José Pérez Sámano

 

 

 

Desde hace algunos años tengo la costumbre de leer por lo menos una obra de quien resulta ganador del premio Nobel de literatura. Reconozco que una obra no dice mucho de la trayectoria general del autor o autora, pero me parece como una pequeña prueba, una degustación. Así como en una cervecería de Rochester Hills, Michigan, te regalan un pequeño vaso con una muestra de cada cerveza para que puedas probar de todas, así creo que leer aunque sea un libro de cada Nobel, nos ayuda a conocer un poco a los autores. En 2013 leí Las Lunas de Júpiter de Alice Munro y en 2014 El horizonte de Patrick Modiano. Debo reconocer que Modiano me sorprendió, me atrapó en su horizonte.

 

A Patrick Modiano se le otorgó el premio Nobel de Literatura «Por el arte de la memoria con la que ha evocado los más inasibles destinos humanos y descubierto el mundo de la ocupación.»

 

Desde que comencé a leer El Horizonte, quedé atrapado por dos características. La primera es que a mí me encanta la literatura autorreferencial. Al saber que parte de lo que leía en esa novela había sido vivida por el mismo autor, me encantó. Y la otra, fue la reflexión que hace en torno a la memoria y los recuerdos.

 

Desde el primer capítulo, nos hace pensar que así como hay muchos huecos en el espacio, que hay más vacío que materia, así nuestra vida, está llena de posibilidades que nunca fueron. Nuestras decisiones solamente nos llevan a un camino, pero si consideramos todas las opciones que tuvimos frente a nuestros ojos, y que no tomamos, nos daremos cuenta que hay más de lo que no fue que de lo que realmente es.

 

La historia de El Horizonte es simple. Un hombre comienza recordando un apellido y no sabe a quién pertenece. Después, poco a poco va entramando recuerdos hasta llegar a una mujer que amó. Una persona que apareció en su vida, con la que caminó por las calles de Paris y que de un día para otro sin previo aviso, desapareció.

 

El encuentro se da en el metro un día normal. Se ven y deciden caminar juntos e intercambiar palabras. Meses después, el desencuentro se da también de forma natural, un día ella simplemente no abre la puerta de su departamento. Ya no está.

 

Lo que vuelve único a Modiano es la forma en la nos hace reflexionar en torno a los recuerdos. ¿Porque un apellido, el nombre de una calle o un perfume llegan a nuestra mente para hacernos recordar el pasado? ¿qué pasaría si en lugar de haber doblado la calle, hubiéramos seguido de frente?

 

¿Por qué los recuerdos aparecen como recortes de una revista en nuestra agitada mente?

 

La razón por la que el día de hoy les quiero recomendar leer El Horizonte de Patrick Modiano, es porque es un libro que nos hará caminar junto con los dos personajes por las calles de Paris. Pero no será un caminar aleatorio como en Rayuela o una huída como À bout de soufflé, tampoco será un recorrido turístico, ni un andar con prisa. Caminar por Paris con Patrick Modiano será una caminata al revés. A partir de nuestros recuerdos, trenzando momentos e intentando mantener la coherencia del pasado.

 

Hay un episodio en particular que amé del libro. Una esquina en donde el protagonista siempre se cuestiona si volverá a verla al girar o si jamás, como pasa en la vida, volveremos a encontrarnos con aquella persona que nos cambió para siempre. 

 

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GALERÍA MÓVIL EN LOS VAGONES DEL METRO  

La Línea 2  del Metro será desde este mes y hasta septiembre una galería móvil, ya que cuenta con un convoy intervenido con la obra del artista y activista social Keith Haring, quien es uno de los representantes de la generación pop de la década de los 80 y sus representaciones artísticas consisten en sencillos y coloridos dibujos de animales y figuras danzando. 

Los usuarios de este medio de transporte además, podrán disfrutar de 80 piezas de artistas contemporáneos como Philip Lorca DiCorcia, Tracey Emin, Robert Montgomery, Nicolás Paris, así como el colectivo Public Movement. 

El convoy intervenido forma parte de la exposición “Ser Humano, Ser Urbano” y se suma a otras intervenciones artísticas como “Leyendas de Lucha Libre” e "Ídolos del Boxeo Mexicano", así como el Museo del Metro Mixcoac.