Matrimonio a la africana 

 

Por: Carlos José Pérez Samano 

Septiembre 2017

 

 

Algo que siempre me ha llamado la atención de los lugares a los que he ido es la forma en la que las personas deciden vivir juntos. O la forma en la que las personas no deciden vivir juntos. O deciden no vivir juntos. O alguien decide por ellos que van a vivir juntos. Todas las combinaciones.  

En el último viaje a Kenia fui testigo de dos formas muy diferentes de casarse.  

 

“Soy el hijo del jefe de la tribu, cásate conmigo” fue lo que le dijo Ubuntu* a Marcela, una de las jóvenes que iba con nosotros. Marcela llevaba todo el viaje haciendo interesantes observaciones acerca de la cultura africana. Cuestionaba desde la forma de vestir hasta la forma de transportarse. Se sorprendió al ver la calidad de las carreteras. La comida le parecía extraña. Lo  más extraño es que todo le pareciera extraño, la gente viste de manera muy semejante a nosotros. La comida es muy parecida a la nuestra: durante el almuerzo hay arroz, frijoles, ensalada de col, y hasta papas a la francesa. En el desayuno hay pan tostado con huevo. Nada raro.  

Sin embargo, lo raro fue que el hijo del jefe de la tribu se enamoró de ella.  

Mientras estábamos en el safari, una tarde fresca, adornada por dos arcoiris paralelos, encontré a unos viejos amigos maasai. Se acordaron de mi nombre y eso me emocionó. Los maasai son la única tribu que jamás fue colonizada en el Este de África. Aún viven de manera muy tradicional. Son seminómadas y pastorean cabras y vacas. Viven muy cerca de donde viven los animales salvajes. Y son, según ellos, la única tribu a la que los leones no atacan. Sus ropajes coloridos hacen que el gran león les tenga miedo.  

 

Por otro lado tenemos a Julián y Ramona, dos mexicanos de 25 y 34 respectivamente. Vivieron juntos cerca de dos años antes de decidirse casar. Julián dedicó meses enteros a preparar junto con la empresa de viajes, la forma en la que le iba a dar el anillo a Ramona. Decidió que sería a la mitad de la sabana africana, la última tarde de safari. Escogió el anillo entre más de 400 opciones y gastó más de tres meses de su salario, en una empresa trasnacional para poder comprar el diamante que representa su cariño por Ramona.  

 

Lo más emocionante fueron las palabras. Y los silencios. Todos en el viaje sabíamos lo que Julián iba a hacer. Dar el gran paso. Sin embargo, Ubuntu fue más rápido, más directo, más apasionado.  

 

Al caer la noche dos parejas habían tomado una decisión importante. Ubuntu recibió una inmediata negativa, mientras que Julián recibió una emotiva aceptación no sólo por parte de Ramona, sino por parte de todo el grupo que los acompañábamos.  

Tal vez a pesar de las similitudes, aún seguimos teniendo diferencias significativas. Aún descubrimos África cada vez que vamos.  

 

 

 

*Los nombres se han cambiado para proteger la intimidad de las personas implicadas. 

No compartas fotos de tus mascotas 

 

Más complejo que ayudar

Riesgo en los viajes de voluntariado, ser vacunados por una experiencia.

 

Por: Carlos José Pérez Sámano 

Enero 2017

 

Estábamos afuera de una casa, en medio de una tribu africana y el sol ya comenzaba a ocultarse. Aún hacía bastante calor. Yo había ido de voluntario. Estábamos reparando un tractor y Jackson, mi amigo de la aldea, se secó el sudor de la frente y me dijo: “Carlos, ¿quién te pidió que vinieras a ayudarnos?” Me quedé paralizado. Nadie me lo había preguntado tan directamente. Llevaba ya más de seis años trabajando como voluntario en diferentes proyectos, pero esa era la primera vez que alguien me lo preguntaba tan abiertamente, ¿quién te pidió que vinieras? ¿quién necesita tu ayuda? ¿quién te crees para venir a ayudar?

 

"Siempre he creído que un milagro ocurre cuando ayudamos al otro". 

 

 

Siempre he creído que un milagro ocurre cuando ayudamos al otro. Ser capaces de sentir compasión es lo que nos hace humanos. También pensaba que trabajar como voluntario te cambia vida. Todo mundo dice eso. Regresas de un viaje de voluntariado, y se lo dices a todo mundo:  “Ayudar me transformó completamente”. Pero no es cierto. 

 

La emoción que sentimos al principio se va disolviendo con el tiempo, y al cabo de unos meses, volvemos a ser las mismas personas, persiguiendo nuestros intereses personales, olvidándonos de los demás. 

 

Vivimos en el mundo del like. Queremos viajar a lugares remotos, tener fotos para compartir en Instagram. Ayudar sí, pero sobre todo, presumirlo en redes sociales. Y yo soy el primero.

 

Utilizamos a los pobres para tener una foto conmovedora, sentir que somos buenos. Después nos olvidamos de ellos. 

 

Pueden ser los pobres, pero también los animales, el medio ambiente, la educación, el acceso al agua, la igualdad de género, construir casas, cualquier causa. Estaremos muy emocionados al principio. Diremos que nos cambió la vida, y en realidad, solo estamos recibiendo una vacuna. Es decir, nos acercaremos a la realidad, intentaremos cambiarla, pero al regresar a nuestro contexto, el ambiente al que pertenecemos nos absorberá de nuevo. Y lo peor, el riesgo de pensar que ya hemos hecho suficiente y no volverlo a hacer jamás. 

 

Creo que los viajes de voluntariado son muy buenos, nos abren los ojos. Pero no nos tenemos que quedar solo con esa experiencia. Tenemos que seguir. No dejar que la llama se apague. Los pobres siempre estarán ahí. Los enfermos seguirán necesitando atención, los migrantes seguirán necesitando una voz, los indígenas seguirán sufriendo, las mujeres seguirán siendo víctimas de la violencia. Tenemos que actuar. Pero no solo una vez. Seguir pensando en ellos siempre. No solo al principio. No solo para nuestra foto de Facebook. 

Debemos seguir creyendo en las causas, no cansarnos frente a la idea de transformar realidades.  Querer cambiar al mundo no solo cuando todo mundo nos aplaude, sino siempre. Debemos dejarnos invadir por la realidad, ser uno con ellos, compartir todo nuestro ser, y entonces sí, dejar atrás la idea de “yo vine a ayudarte” para transformarla en “vine a compartir contigo esta realidad, para juntos transformarla”. Entonces sí, estaremos haciendo un cambio.  

 

Esa tarde en África, cuando Jackson me preguntó ¿quién te pidió que vinieras a ayudarnos? cambié un poco la forma de entender el voluntariado. “No vine a ayudarte, vine a estar contigo” Entonces sonrió y nos fuimos juntos a tomar una cerveza. A partir de ese momento supe que quería ser voluntario toda mi vida.

 

Una noche con los Maasai 

 

Por: Carlos José Pérez Sámano 

Noviembre 2016

 

Podría decir que fue una noche como cualquiera. Podría decir que fue un viaje como cualquiera, pero estaría mintiendo. Esa noche, a la mitad de la sabana africana, en una fogata con mis amigos viajeros y con los empleados del hotel, descubrí algo que estaba dentro de mí y no había podido ver en todos estos años. No fue una noche cualquiera. No fue un cielo cualquiera. No fue un lugar cualquiera. Estábamos a orillas de la Reserva Natural del Maasai Mara, en Kenya, alcanzábamos a ver a los elefantes a lo lejos, alcanzábamos a oír a las zebras y a las hienas cerca de nosotros. Por fin, el sueño de todo viajero que va a África se nos iba a cumplir: ver los animales salvajes, compartir el fuego con una tribu ancestral. Pero era más que eso. Era África misma revelándose a partir de nuestra reflexión en torno a ella. La noche fue una noche normal, como cualquier otra. Contamos chistes, bebimos cerveza, contemplamos las estrellas. Tal vez se pudo haber quedado en mi recuerdo como la noche en la que platicamos con los Maasai, pero se quedó como la noche en la que descubrí la importancia del pasado, la importancia del presente.  

 

El fuego ardía enfrente de nosotros. Y ahí, junto a nosotros estaban los Maasai. Revisaban su celular. Estaban viendo Facebook como cualquiera de nosotros. Pero no son como cualquiera de nosotros. Como si fuera algo muy normal, nos contaron cómo llegan los leones a sus aldeas y se comen las cabras, y como ellos, guerreros milenarios tienen que usar flechas y lanzas para cazarlos. Nos enseñaron como se debe de utilizar la lanza y cómo se tensa el arco. Nosotros lo veíamos asombrados. Pero con un asombro de turista, del que va, toma un par de fotos para las redes sociales y se regresa a su realidad.  

 

Dos días antes, tuvimos una junta con las chicas que The South Face beca para que estudien la universidad. Ahí les dije algo en lo que realmente creo. Hubo una chica que me impresionó con su belleza. Un cuerpo perfecto y unos rasgos muy africanos. Le dije: “creo que eres muy bella”. El auditorio entero comenzó a reír, seguí. “Pero creo que tu belleza va mucho más allá de tu belleza física”. Guardaron silencio y continué. “Creo que tu belleza está en quien tú eres. Tal vez no te des demasiado cuenta de esto, dije, pero tú eres el futuro. El futuro del mundo”. En ese momento tenía toda la atención de los participantes. “Creo que tú y ellas son el futuro del mundo porque conjugan tres factores que son indispensables en este presente. Son mujeres, son jóvenes y son africanas. El mundo ya se dio cuenta que el futuro no es más de los hombres, ni el sistema que durante miles de años construimos. Hemos llegado al punto de reconocer que el sistema patriarcal, basado en la violencia, solo nos lleva a nuestra destrucción y a la destrucción de nuestro mundo. Ahora es tiempo de lo femenino. Es tiempo de las mujeres. Es tiempo que nos demos cuenta que la solución no está en la competencia sino en la cooperación, que nos demos cuenta que el mundo se está yendo a la perdición si no cambiamos nuestra manera machista de entender el mundo. Tenemos que dejar de demostrar que somos mejores que el otro. Tenemos que aprender a descubrir la riqueza que tiene el otro, la otra, para construir juntos un nuevo horizonte”. Hasta ese momento todo tenía coherencia. “No quiero decir que sólo las mujeres piensen de manera cooperativa, pero sí creo que la cooperación es un valor femenino, continué. Soy hombre y me encanta serlo, pero reconozco que tengo que aprender más de las mujeres a no competir, sino a ser alianzas. El mundo se está volviendo femenino, quien no se dé cuenta, sufrirá bastante los próximos años. Pero ustedes no sólo son mujeres, seguí. Ustedes son jóvenes. Tienen la fuerza de la esperanza, tienen sueños y metas. Ustedes están descubriendo, a partir de la educación, que podemos construir una mejor realidad. Además son africanas, son dueñas del continente que más recursos tiene en el mundo. Son habitantes del continente más explotado, pero más rico. Son dueñas de tierras que aún están sin explorar, de lugares que aún conservan su riqueza natural. El mundo entero está contaminado, África sigue virgen. Así que, créansela. Ustedes son las personas más poderosas del mundo. No un Donald Trump que no se ha dado cuenta que todo el sistema en el que se basan sus ideas apunta hacia la muerte. La mirada de ustedes apunta hacia la vida, hacia el futuro”. Me gustó mi breve discurso y lo dije desde el fondo del corazón.  

 

Pero aún me faltaba algo. 
No me quedaba claro cómo transformar esa realidad que no acepto.  

Y lo aprendí con los Maasai.  

 

La tribu Maasai ha vivido de la misma manera durante miles de años. Casi desde el origen de la humanidad se han conservado en su sistema social de tradiciones. Un sistema cerrado. Un sistema basado en la violencia.
Son cazadores de leones, son guerreros. Viven de leche y sangre de vaca. Comen carne cruda.
Viven en pequeñas casas de lodo. Viven entre cinco y siete personas, con un becerro y una cabra adentro de la choza.
Los matrimonios son arreglados. Una mujer vale 30 vacas.

El hombre que más alto salta es el que puede escoger a su mujer. Y no la escoge porque la conozca o la quiera. La escoge porque es la que más vacas le dará cuando se unan.
 Nuestros amigos Maasai nos hicieron la danza tradicional de cuando cazan un león. Nos dieron a tomar sangre fresca de vaca. Nos enseñaron a hacer fuego con dos leños. Y me marcaron el brazo con la marca que ellos llevan como guerreros.
Las mujeres no. Las mujeres deben de cuidar a los hijos y al fuego. Así ha sido y así tiene que ser. Los Maasai saben que sus costumbres son antiguas y buscan mantenerlas.  

Ahí fue donde todo adquirió sentido.  

 

No se trata ahora de construir un mundo nuevo desde cero. No se trata de desterrar todo lo antiguo y reinventarnos de la nada. No se trata de comenzar a construir todo nuestro sistema sin una dirección y una guía. No se trata de negar los principios del sistema patriarcal y querer construir un mundo color rosa. No se trata de perder nuestra agresividad, se trata de no aceptar la violencia. Podemos ser como los Maasai, que no son violentos sino agresivos. Se cuidan y protegen, cazan para comer, no se regocijan en el sufrimiento del otro. Se trata de aceptar lo que somos, pero más importante, se trata de entender lo que hemos sido. Se trata de conocer profundamente nuestro pasado, de darnos cuenta que las tradiciones existen por algo, que si los Maasai son seminómadas y siguen comiendo carne cruda y sangre de vaca es porque les funciona. Se trata también de entender que el sistema patriarcal tiene y tuvo elementos que nos ayudaron a llegar hasta este momento. No es tiempo entonces de volver la mirada únicamente al mundo femenino. Es tiempo de volver la mirada a lo mejor del mundo femenino y lo mejor del mundo masculino. Es tiempo de volver la mirada al pasado, es tiempo de descubrir nuestras raíces, es tiempo de aceptar nuestras tradiciones y tomar lo mejor de ellas para el futuro. Es tiempo de mirar hacia abajo, hacia adentro, donde está el fuego, lo que tiene que consumirse para alumbrar. Es tiempo de volver la mirada hacia arriba, en donde no existe un dios masculino que pone orden al mundo con su poder, sino donde habitan esas estrellas que nos cubrieron aquella noche, estrellas que se extinguieron hace millones de años, pero que nos siguen alumbrando hoy y lo seguirán haciendo en el futuro que juntos podemos construir. 

Escribeber

 

Por: Carlos José Pérez Sámano

Julio 2016

 

 

El número de este mes está dedicado al vino. Durante siglos la humanidad ha celebrado la vida. La vida se celebra con vino. O como diría mi amigo Gil Prado en un endecasílabo perfecto: “A celebrar el oro de la vida”.  

 

Baco, o Dionisio, el Hijo de Dios, el que nos regaló el vino a quien tantos adoramos sin nombrarlo y a quien tanto debemos, nos ha llevado por caminos que no recorreríamos estando sobrios. Si juntamos el vino con las letras, obtendremos una maravillosa combinación. De hecho, en este momento, al escribir combinación pienso en la relación fonética con-vinar. Existe también una relación muy cercana entre el consumo de bebidas alcohólicas y el oficio de escribir. El escritor errante también es un escribebedor.  

 

Mucho se ha hablado de la mágica relación entre el alcohol y la literatura. La mayoría de los escritores y escritoras, se cree, eran o han sido alcohólicos. ¿Es un mito o una realidad? Tal vez no lo sepamos nunca, a pesar de todas las evidencias que hablan al respecto, pero lo que sí es cierto es que grandes maestros de la literatura han tenido una relación muy cercana con el alcohol.  

 

A mi no me toca juzgar, debo reconocer que mi libro Ella decía ser mi esposa fue escrito prácticamente en su totalidad bajo la inspiradora influencia del whisky, pero lo de hoy no es tratar de resolver si el vino ayuda o no a escribir. Lo que hoy les quiero presentar, son algunas frases de escritores famosos acerca de este tema. 

 

 

“Hay que estar siempre borracho. Para no sentir el horrible fardo del Tiempo hay que emborracharse sin tregua. Pero, ¿de qué? De vino, de poesía o de virtud, a vuestro gusto. Pero emborrachaos”  

 

Charles Baudelaire. Poeta francés escritor de Las Flores del Mal.  

 

 “Desearía acordarme lo que escribí anoche. Estaba lo suficientemente borracho para escribir. Hoy estoy lo suficientemente sobrio para no acordarme”. 

 

William Faulkner. Narrador y poeta americano. Reconocido como uno de los mejores cuentistas estadounidenses.  

 

 

 

“Si te sucedió algo malo, debes beber para olvidarlo. Si te sucedió algo bueno, debes beber para celebrar. Si no te sucedió nada, debes beber para que te suceda algo”.

 

 Charles Bukowski. Poeta americano. Autor de Mujeres.

 

 

 

“Primero tomas un trago. Después ese trago toma otro trago, luego el trago te toma a ti” 

 

Scott Fitzgerald autor de grandes novelas como El Gran Gatsby, considerada una de las mejores novelas norteamericanas y El extraño caso de Benjamin Button. 

 

 

 

“Soy católico. No puedo cometer suicidio. Pero planeo beber hasta la muerte”.

 

Jack Kerouac. Escritor y poeta estadounidense. Considerado el padre de la generación Beat con su obra En el Camino donde relata la vida de excesos que tenía con sus amigos escritores: William Burroughs, Allen Ginsberg, Neil Cassady. 

 

 

 

"No recomiendo el abuso del alcohol, de las drogas, o la locura pero en mi caso han funcionado.” 

 

Hunter Thompson. Autor de Diario de el Ron un libro donde explica la relación entre el alcohol y la creación literaria.  

 

 

 

“La única manera de conservar la salud es comer lo que no quieres, beber lo que no te gusta, y hacer lo que preferirías no hacer.”  

 

Mark Twain. Novelista norteamericano. Autor de Las Aventuras de Tom Sawyer.  

 

 

 

“Soy alcohólico. Soy drogadicto. Soy homosexual. Soy un genio” 

 

Truman Capote. Novelista norteamericano. Autor de A sangre fría y Desayuno en Tiffany’s 

 

“El trabajo es la maldición de la clase bebedora”. 

 

Oscar Wilde.

Escritor irlandés. Autor de El  Retrato de Dorian Gray, Mínimas y El príncipe feliz.   

 

 

 

“El vino es la cosa más civilizada del mundo”.  

 

Ernest Hemingway. Escritor estadounidense. Premio Nobel de Literatura. Autor de El viejo y el mar y Las verdes colinas de África  

 

 

 

“El vino mueve la primavera, crece como una planta la alegría. Caen muros, peñascos, se cierran los abismos, nace el canto.”  

 

Pablo Neruda. Poeta chileno. Premio Nobel de Literatura. Autor de Odas Elementales.  

 

 

 

“La comida es la parte material de la alimentación, pero el vino es la parte espiritual de nuestro alimento.” 

 

Alejandro Dumas. Escritor francés. Autor de Los tres mosqueteros, El conde de Montecristo.  

 

 

 

“No entres dócilmente a la bella noche”

 

Dylan Thomas. Poeta y cuentista británico. Autor de Dieciocho poemas.  

“Donde no hay vino, no hay amor” 

 

Euripides. Poeta griego de la antigüedad clásica.  

“Toma consejo en el vino, pero decide después de haber bebido agua”. 

 

Benjamin Franklin Escritor y presidente de los Estados Unidos.  

 

 

Espero que hayan disfrutado estas frases como se disfruta una buena copa de vino, dejando que los espíritus llenen nuestro espíritu. Dejando que las ideas se mezclen libres en nuestros cerebros relajados. Dejando que las palabras broten como de la boca de una botella.  

 

 

Si quieren leer el poema: Las mañanas de las noches que bebí los invito a comprar el libro Ella decía ser mi esposa en este link http://tinyurl.com/gu2upsw  

 

Siempre es tiempo de volver a los clásicos

 

Por: Carlos José Pérez Sámano  

Abril de 2016 

 

 

Me dice hace unos minutos Gaby, la editora de esta revista: “El artículo principal está enfocado en Shakespeare y Cervantes, así que todo está inclinado hacia la literatura y la lengua. Lo que tú consideres será relevante”. Y me deja pensando: “¿Por qué dedicarle un número a estos dos grandes pilares de la literatura? ¿Únicamente porque murieron en este mes (el mismo día, según las historias que se cuentan)? ¿Por qué hacer un número de Cervantes y Shakespeare, de la lengua y la literatura cuando la atención de la mayoría de las personas está en videos que duran segundos, en Memes con mala ortografía de Donald Trump, el Papa Francisco o Leonardo Dicaprio ganando el Oscar? ¿Por qué seguir creyendo en la literatura, en la lengua, en los clásicos cuando el mundo contemporáneo nos presenta como valores supremos la inmediatez, lo fugaz, lo efímero?  

Recuerdo mi último viaje a Estados Unidos. Fui en diciembre pasado a presentar mi libro de cuentos. Estuve más de un mes en Michigan y descubrí la fuerza y el poder que tienen los autores clásicos. Para empezar, me llevé un libro verde de tapas duras titulado Cuentos Clásicos. Un compendio hecho por Alfonso Reyes y algunos de sus amigos en el que se incluyen a verdaderos grandes del cuento como Poe, Chéjov, Conrad, Wilde, Twain, Maupassant, Perrault, los Hermanos Grimm, Dostoievski, Hemingway, Quiroga, etc.  

 

Leyendo ese libro descubrí que muchas de las historias que hoy nos cuentan en el cine, en la tele, en series de televisión, no son más que variaciones de esas grandes narrativas que se han repetido con los años, modificándolas, transformándolas a diferentes contextos, pero que aún conservan los elementos y las estructuras de origen.  

En Detroit tuve la oportunidad de visitar un bar en donde se dice que Jack Kerouac comenzó a escribir su obra maestra. Estando ahí, mientras disfrutaba una cerveza Two Hearted River, que también es el título de un cuento de Ernest Hemingway, sentí un fuerte impulso creativo. ¿Quién le prometió a Kerouac que En el Camino se convertiría en un clásico de la literatura contemporánea? ¿Quién le podría decir a Hemingway que habría una cerveza con el nombre de su cuento? ¿Quién dice qué obras se convertirán en referencia para nuevas obras en un futuro? ¿Saben los escritores que se encuentran escribiendo una obra que quedará suspendida en la niebla de la eternidad?  

 

Tal vez pocos de nosotros hemos leído completo el Quijote, o los brillantes y oscuros dramas de Shakespeare, pero seguramente hemos visto obras que están basadas en ellos. Esa es la fuerza y el poder de las historias clásicas: que jamás pierden validez. Que están tan cercanas a la naturaleza humana que se pueden adaptar a cualquier contexto. Las obras de arte clásicas tienen la capacidad de jamás perder los lazos profundos que los conectan con los impulsos más puros de los seres humanos. Así, sin leer Macbeth nos podemos identificar con Walter White de Breaking Bad, un personaje profundamente parecido al primero, que se transforma de la nobleza a la tiranía y entender que la ambición y la traición nos pueden llevar al más oscuro de los infiernos. Muchos de los personajes actuales están basados en historias clásicas y así una trágica Amy Winehouse puede semejarse tanto a Don Quijote en su locura aparente llena de ilusión por un mundo mejor. Un Leonardo DiCaprio en Titanic puede ser tan parecido a Romeo en su búsqueda del amor. Y un viejo sabio como Dumbledore es tan parecido al mago Merlín, a Gandalf o a Obi Wan Kenobi que, tal vez sin saberlo, cada vez que escuchamos una canción o vemos una serie, o una película nos estamos alimentando de las mismas grandes historias que se modifican una y otra vez para adaptarse al contexto en el que vivimos.  

  

Es por eso que hay que leer a los clásicos. Porque son mucho más interesantes de lo que creemos, porque nos pueden conectar con nuestras historias personales, porque nos muestran un mundo que a pesar de estar en constante transformación, siempre terminamos viviendo y repitiendo las historias que otros han vivido o escrito muchos años antes.  

 

 

Por: Carlos José Pérez Samano 

Febrero 2017

 

Cuando leí eso en el libro: “Cómo promocionar tu trabajo” de Austin Kleon, me reí. Recién había subido a Instagram una foto de Ira, mi perra adoptada. Después me di cuenta que el consejo era realmente bueno. Si quieres posicionarte como profesional, tienes que enfocarte en compartir lo que haces, no fotos chistosas de tu perro.  

 

En este artículo te daré 10 consejos para utilizar las redes sociales para promocionar mejor tu trabajo creativo.  

 

  1. Sé honesto. Simples trucos como no exagerar con los filtros en tus fotos, o contar las cosas tal cual como son, sin exagerar, hará que la gente crea mucho más en ti. Las mentiras siempre salen a la luz. La gente sabrá cuando lo que haces es realmente genuino. 

  2. Comparte poquito, pero constante. No tienes que tener un gran proyecto, para después mostrarlo al mundo. Con que compartas algo pequeño, pero constantemente, irás generando atención de tu público. Mis dos últimos libros han sido primero pequeños post en Facebook y blogs, que a las personas les han gustado, a lo largo de varios meses. La publicación de los libros vino después. 

  3. Repite. Repite. Repite. Si crees que algo es bueno, dilo muchas veces. No importa que suenes repetitivo, a veces las personas necesitan tiempo para entender lo que les quieres compartir.   

  4. No lo repitas tanto. Tampoco seas SPAM. Debo reconocer que durante años estuve molestando a la gente para que leyera mis poemas. Casi los obligaba a comprar mis libros. Con el tiempo aprendí que si lo que haces es bueno, la gente lo compartirá.  

  5. Facilita a la gente el trabajo. Nadie tiene tiempo para estar buscando información. Si eres claro y directo, e incluyes links, la gente podrá compartir fácilmente lo que quieres comunicar.  

  6. Camina sobre los hombros de los gigantes. Encuentra a aquellos que son tu inspiración e imítalos. Trata de contactar a las personas que admiras y pregúntales cómo llegaron a donde están. Te sorprenderás lo accesibles que pueden llegar a ser.  

  7. Encuentra aliados. Muchas veces será más fácil trabajar y compartir tu trabajo si lo haces de la mano de alguien que te complemente. Encuentra a tu pareja creativa. Durante seis años, mi editor era mi mejor amigo. Juntos publicamos más de cuatro libros. 

  8. Promueve a tus semejantes. Es muy bien sabido que mientras más crecen las personas que están a tu lado, más creces tú. Si compartes lo que tus amigos están haciendo, ellos lo harán también contigo y todos ganarán.  

  9. No subestimes el poder de una acción. Nunca sabes qué cosas de las que has venido haciendo pueden hacerte dar un brinco hacia el éxito. Piensa que todo lo que estás compartiendo en redes habla de ti.  

  10. Ten paciencia. Los mejores proyectos no surgieron de un día para otro. Si lo que haces realmente te apasiona, logra que esa pasión no sólo dure unos meses, sino que te acompañe a lo largo de los años. El que persevera siempre logra sus objetivos.  

 

 

Estoy seguro que con estos consejos tu presencia en Redes Sociales mejorará. No olvides que cada uno tiene su propia voz, así que encuentra la tuya, que el mundo estará feliz de escucharla y compartirla.  

 

Si quieres contactarme para pedirme algún otro consejo, o ver fotos de mi perra Ira, mi cuenta de Twitter es @carlosjoseperez No dudes en escribirme.

 

 

Forum recomienda

LA APP

A todos nos encanta viajar, pero uno de nuestros dolores de cabeza es encontrar buenos vuelos; por eso ahora esta app es nuestra favorita para planear las vacaciones. Gurú de viajes nos permite recibir notifica-ciones directamente al celular de las mejores ofertas y  promociones de vuelos a todo el mundo. Vacaciones, ¡allá vamos! 

 

A QUIÉN SEGUIR

 

Cuando Adriana Villaseñor se mudó a Chiapas se dio cuenta del increíble trabajo artesanal que se hacía en esa zona del país y no dudo en abrir la cuenta como plataforma intermediaria entre las mentes creativas artesanas y el mundo. Síguela y apoya el trabajo de manos mexicanas. 

GALERÍA MÓVIL EN LOS VAGONES DEL METRO  

La Línea 2  del Metro será desde este mes y hasta septiembre una galería móvil, ya que cuenta con un convoy intervenido con la obra del artista y activista social Keith Haring, quien es uno de los representantes de la generación pop de la década de los 80 y sus representaciones artísticas consisten en sencillos y coloridos dibujos de animales y figuras danzando. 

Los usuarios de este medio de transporte además, podrán disfrutar de 80 piezas de artistas contemporáneos como Philip Lorca DiCorcia, Tracey Emin, Robert Montgomery, Nicolás Paris, así como el colectivo Public Movement. 

El convoy intervenido forma parte de la exposición “Ser Humano, Ser Urbano” y se suma a otras intervenciones artísticas como “Leyendas de Lucha Libre” e "Ídolos del Boxeo Mexicano", así como el Museo del Metro Mixcoac.