Naturaleza Quieta

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Por: Mariana Zarza 

 

 

¿Bodegón o naturaleza muerta? ¿Cuál es el término correcto para referirse a este tipo de pinturas? Se dice que el término “bodegón” proviene de España y se emplea para identificar una pintura con diversos elementos que tienen que ver exclusivamente con alimentos (generalmente en un interior), de ahí la expresión. 

 

Por otro lado, se le llama “naturaleza muerta” al género de pintura que contiene flores, comida o cualquier otro objeto sobre una mesa, no obstante el término se ha usado erróneamente ya que la mayoría de estos objetos no están en ese estado. El término correcto es: “naturaleza quieta” pero, ¿por qué no lo empleamos? 

 

La razón principal radica en la carga obscura que tuvo la pintura desde El Rena-cimiento. Sin duda, reflejo de la influencia de la religión en el arte, mostrando así fondos y objetos serios con toques tristes y obscuros. Antes del siglo XVII la naturaleza quieta no era considerada un género pictórico, objetos como flores o frutas solo formaban parte de otras composiciones. Cuando la temática de obras religiosas desapareció, los artistas de los Países Bajos empezaron a pintar escenas de la vida cotidiana como retratos, paisajes, ciudades y por supuesto naturalezas quietas, donde tenían gran libertad para pintar los objetos que desearan y experimentar con diferentes técnicas. 

 

 

La presencia de un modelo estático en la pintura presenta como principal ventaja no tener preocupación por la fugacidad de una imagen en movimiento o los cambios de luz natural. Esto hizo que el bodegón se volviera uno de los fenómenos artísticos más relevantes desde El Renacimiento hasta nuestros tiempos. 

 

Uno de los primeros bodegones de la historia es el de Canasta con fruta pintado en 1599 de Caravaggio; esta obra demuestra su maestría, colocando los elementos de una manera impresionante. El artista expresa en el bodegón las características socio-económicas y hasta religiosas del ambiente en el que ha sido creado. De esta manera se puede hablar de un bodegón flamenco, holandés, francés, italiano o español. 

 

El bodegón flamenco por su parte es exuberante, dinámico y de colores vivos. Está muy relacionado con un ámbito católico de carácter triunfal. A este género se consagró Frans Snyders, el mejor bodegonista flamenco. 

Por otro lado, el bodegón holandés refleja el carácter de un país de alto nivel social gracias a su comercio marítimo. Se caracteriza por su moderación y austeridad en las composiciones, aunque emplea objetos de lujo y calidad, aunque con prudencia. Son bodegones de colores pardos, verdes, grises y marrones, con un gran estudio de calidades en los metales y cristales. Los principales representantes son Pieter Claesz y Willem Claesz Heda. 

 

 

El bodegón francés es de gran elegancia y refinamiento, características que plasmó el afamado pintor Jean-Baptiste Chardin, quien en ocasiones incorpora una determinada simbología. Por otro lado, el bodegón español tiene una marcada tendencia hacia la sencillez, así como una profunda espiritualidad.  

España es un país de enorme tradición católica, por lo que la naturaleza quieta se aferró a una justificación religiosa. Suele exaltar la hermosura de lo sencillo en los bienes, la seriedad de las comidas y la belleza de la composición. 

 

A finales del siglo XIX, los impresionistas vieron en este género el lugar perfecto para practicar sus teorías cromáticas y de luz. Manet y Renoir destacan en sus composiciones de flores y frutas llenas de color. Cézanne, desarrolla su concepto del espacio y la forma más próxima a un aspecto realista, eliminando la perspectiva. Van Gogh (años antes) pintó varios bodegones, la mayoría de flores, en los que plasmó su estado de ánimo y sentimientos con gran pasión. 

 

 

Con los vanguardistas, el bodegón experimentó varios cambios. Los cubistas utilizaron mucho el género. Algunos pintores de la época practicaron el bodegón en diversas formas incluyendo el collage. Warhol, por ejemplo, creía que un pintor debía mostrar en sus obras la sociedad que le rodeaba, por lo que transformó en arte objetos de la vida diaria que hablan más sobre la vida contemporánea que otras vestigios culturales. 

 

 

 

El bodegón se ha expandido más allá de los límites de un marco, haciendo uso de técnicas que permiten emplear objetos reales, fotografía, video y sonido. La tecnología ha brindado la oportunidad de realizar bodegones y naturalezas quietas muy alejadas de lo que en un principio era el género. 



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